Periódico La Lengua

NARCISO, ¡NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO! | Nov 24th 2008

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Antonio Mejía

Cuando nos ponemos delante de un texto escrito, nos estamos poniendo delante de su autor. Sus palabras nos revelan aspectos de su personalidad, nos adentramos en su ser, en lo que lo constituye como persona. “El lenguaje es el vestido de los pensamientos”, dijo el escritor Samuel Johnson. Cada texto nos habla de su autor.

Shakespeare dijo alguna vez “Sea como fuere lo que pienses, creo que es mejor decirlo con buenas palabras.” Tener mala ortografía, es como tener mala expresión oral, y esto produce en el lector rechazo y una pésima imagen de su autor. Lo que escribimos debe tener buena sustentación, una sintaxis correcta, buena ortografía, coherencia y cohesión, porque de ello deriva la riqueza, la importancia y el interés del texto en quien lo lee. Demuestra además qué tan importantes son para el autor sus lectores y cuánto los valora como seres pensantes y cultivados.

No puede decirse que la mala ortografía sea un efecto colateral de la rapidez con la que hay que escribir en las salas de chat, puesto que se puede escribir o hablar poco, pero bien. Es un problema estructural que hunde sus raíces en las dificultades de aprendizaje y de comprensión lectora ocurridas durante la escuela y en la educación media.

“Escribir es depositar todo el conocimiento, la sabiduría, el intelecto, el alma y el corazón que se poseen, la personalidad toda del redactor entra en juego en el escrito, es reflejo de lo que él es y de los conocimientos que tiene” (Texto y argumentación, artículo de Internet).

Cuando leemos a Gabriel García Márquez, por ejemplo, no esperamos encontrar errores de ortografía, ni de sintaxis, ni de coherencia, porque entre otras cosas, se ganó un premio Nobel. De igual manera, uno pensaría que ganar un Premio Nacional de Periodismo, puede ser un indicador (aunque no necesariamente, como se ve en el caso que nos ocupa hoy) de la calidad del ganador, no sólo como intelectual, sino como escritor. De su capacidad para tratar los temas con altura, con profundidad, con pertinencia, con coherencia, con corrección formal en el uso del idioma, con respeto por la verdad y por sus lectores.

De ahí la incredulidad que nos produjo una de tantas cartas masivas enviadas por  Manuel José Bermúdez, el ciudadano gay de Medellín, quien fuera galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Semana-Petrobras 2008 en la modalidad de blog de Opinión. En el e-mail se despide de la Mesa Social LGBT de Medellín, un espacio de discusión de problemáticas LGBT en el que tienen asiento diversas organizaciones que trabajan por el sector.

En este e-mail, que hemos escogido a título ilustrativo, aunque basta con echarle una ojeada a cualquiera de los artículos que blogea el ciudadano gay, se puede apreciar el sacrificio de la calidad conceptual por causa, no exclusivamente, de un pobre manejo del idioma; hemos resaltado algunas de sus pecaditos ortográficas -valga el eufemismo- hechas a vuelo de pluma, aunque no señalamos los problemas de sintaxis y de coherencia de las frases.  

Manuel, cuya composición oscila entre la soberbia y la diatriba, hace alarde de sus innumerables títulos académicos (leyéndolo, al lector le quedan dudas acerca de la validez de sus diplomas,) y de sus dos amantes; me atrevo a pensar, alejándome del morbo que implica la alusión a su lecho marital, que a ningún lector le interesa saber a qué se dedican, ni que tan bellos pudieran ser ellos, ni que tan feliz hacen a “la loca”, como él lo expresa.

Debido a lo prolijo en horrores ortográficos el texto pierde interés, se torna vacuo, impreciso, inadecuado, como cuando uno aplaude en medio de un concierto de la filarmónica, o cuando vas a cine con la pareja, un viernes en la noche, usando camisilla.

Yo como lector siento vergüenza ajena por varios motivos: Porque soy periodista y creo que el ejercicio de la profesión implica un profundo respeto por los lectores y por el idioma. Por los alumnos de Periodismo del señor Manuel Bermúdez. Por los profesores de Español y Literatura que tuvo en su  juventud. Por un sistema educativo colombiano en crisis. Por los lectores, homosexuales o no, que merecen de los columnistas  lo mejor de sí mismos. Y aún más, por el PERIODISMO, con mayúscula.

Aunque en lo personal soy de los que piensan que, como sucede en algunos reinados de belleza, hay detrás de la elección de los ganadores en uno que otro concurso, más músculo político que belleza y talento. ¡Vaya uno a saber!

_____________________

Publicamos el texto completo que el nuevo premio nacional de periodismo Semana-Petrobras 2008, el ciudadano gay de Medellín, envió a la lista de correos de Yahoogroups y a otros destinatarios, con las correciones de los errores, señaladas en rojo por nosotros.

 

Listo. Ustedes las organizaciones sociales y el grupo de comerciantes tienen razón. No debo pertenecer más a la Mesa Social, pues no soy una organización.

Soy un simple marica, el más marica, el único marica.

Puto y orgulloso de su comuna muy cerca de La Maruchenga y del Picacho y sin el glamour, la clase, el estilo ni la sabiduria que me acreditaría para pertenecer a tan honrosa y honesta logia, la de ustedes, los de verdad, los rectos, los que transitan el camino de la perfeccion y de la verdad. Los streigh de la sociedad LGBT. 

Un fuerte abrazo y mil gracias por las muchas y muy variadas expresiones de felicitación que he recibido a raíz del Premio Nacional de Periodismo SEMANA-PETROBRAS, seleccionado de entre  más de 752 periodistas, por parte de jurados internacionales y nacionales de gran trayectoria y reconocimiento como: Scott Wilson del Washington Post, Marcelo Beraba del diario O Estado de Sao Paulo, Néstor Morales director de Hora 20 de Caracol Radio y columnista de el Siglo, Fernando Ramos corresponsal de de CNN televisión en Colombia y María Teresa Ronderos, directora de Semana.com. (Como ven no fue asunto de favorecimientos- no faltara l las malas lenguas que lo rumoren-, me lo gané en limpia lid y frente a ecelentes periodistas de este país)

A quienes se alegran y a quienes no les pareció lo del premio solo repetir mi frase insignia muy apropiada para estos momentos de señalamientos: LADRAN PERROS     -bravos- SANCHO, SEÑAL QUE CABALGAMOS.

Si le tuviera miedo a los señalamientos, persecuciones o veedurías públicas sustentadas en prejuicios, rumores o ataques histéricos de locas tullidas de la ira por mis logros, me quedaría en mi casa siendo una loca más o montaria un negocio privado. Pero cuando decidí ser el ciudadano gay de Medellín -responsabilidad personal, no grupo donde esconder mis miedos y frustraciones personales, ni donde generar adeptos y seguidores, “quien no esta conmigo esta contra mí”-, sabia que eso implicaba enfrentar y asumir señalamientos y juicios públicos e incluso amenazas de quienes lo arreglan todo a punto de dinero, golpes físicos y morales o de intimidaciones. Finalmente, si en algo me he distinguido es por hacer pública mi cotidianidad e incluso mis intimidades, por lo que mis pares maricas y mis pares periodistas- de verdad, no comunicadores de cartón-, me señalan como Loca Bullosa.

Tengo copia de todos los soportes de contabilidad de mis contratos y múltiples trabajos con los que me gano la vida como periodista y como docente (se los mostraré a las autoridades competentes de ser requerido por estas) No vivo como muchos  ni de las frustraciones, ni de los miedos, de los maricas, no los comercializo en ningún campo. No he madrugado la semana siguiente a las elecciones de alcaldes u otras corporaciones a pedir puestos, ni a Lucho, ni a Carlos Gaviria, ni a Fajardo, ni a Alonso, ni a Luis Bernardo Vélez, ni a la negra Piedad (no lo digo por vos mi bello Caribe) entre muchos otros. A ninguno le debo favores políticos. ¿Podrán otros decir lo mismo?

¿Porqué no le han contado a la opinión de la que hoy se nombran defensores y veedores, porque salieron? Y ¿Qué hicieron durante su paso por las altas esferas?

Nunca me han dado un premio por ser marica, ni siquiera los de discoteca ni de la sociedad rosa de la noche, no pertenezco a las altas esferas de la Maricada en Colombia. El único reconocimiento -una placa- fue de la Corporación El Otro, cuando Edison Arboleda se decía mi amigo, cuando me pedía mi excelente hoja de vida, para agregársela a sus convocatorias -lo que no es ilegal-. Aclaro acá, que a diferencia de otros y otras, que solo lo rumoran a diestra y siniestra, pero luego le palmotean la espalda, Edison Arboleda nunca me quedo debiendo un solo peso, siempre me pagó y me pagó muy bien, y me trato muy bien, pues yo se valorarme como profesional y el siempre lo reconoció así.

Soy una loca muy feliz. A mi edad, -como decía el cantor: con el derecho a los jugosos placeres del escepticismo- me doy el gusto de ostentar que dos bellos hombres (nuestra trieja de hombres homosexuales) profesionales me quieren sin tener que haberlos descrestado con carros, ni propiedades, ni negocios, ni dinero, ni ningún tipo poder económico, para que me finjan raticos de amor y lego se me vallan con otro mejor postor. También los que me acompañan podrían irse en cualquier momento, pero por otras razones, estoy seguro. Y sabré, si eso pasa, sobreponerme como tantas veces en la vida entendiendo que la soledad es y ha sido mi una realidad como marica y como revolucionario y la disfruto.  Con nuestra trieja nos amamos 24 horas al día desde hace 9 y 5 años. Tenemos una familia de aportes colectivos. Somos tres profesionales exitosos y solidarios que no tenemos en nuestras hojas de vida ninguna recomendación que no sea académica o laboral, excelentemente ganda.  

A quienes persisten en perseguirme, en escudriñar mi vida, en ir de oficina en oficina publica con el mito de que me volví multimillonario a consecuencia de tres o cuatro contratos con la Alcaldía de Medellín, quiero dejarles claro que debería haber sido mucho mas por mis condiciones académicas, pero realmente, según mis soportes de gastos operativos, realmente no han sido tantos y que no fue por ser marica sino por los títulos y recorrido que se evidencian en mi hoja de vida. Todo eso y mucho más, me lo he ganado honesta y limpiamente. Tengo soporte de todas las certificaciones y contabilidades, las mismas que en su momento le he entregado a las entidades con quien he ejecutado proyectos.

 Término y me despido así de la Mesa Social, del escenario de ustedes los buenos, los legales, los justos, los héroes, los sociales, los de clase, los letrados ,con otra frase, ya no del Quijote, sino de las trans de la calle y de los sitios de transformistas, que siempre me ha parecido genial -al que le caiga el guante que se lo chante: LA QUE PUEDE PUEDE Y LA QUE NO APLAUDE O SE TULLE DE LA IRA.  O echa babaza al hablar, como los perros bravos que LADRAN, SANCHO, mientras vomita incongruencias.

 g

Un abrazo.–
Manuel José Bermúdez Andrade
Periodista y Especialista en Docencia Investigativa Universitaria.
PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO SEMANA-PETROBRAS.
Móvil 300 379 39 00 – 3176984910


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